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VIOLENCIA SEXUAL

INTRODUCCIÓN

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INTRODUCCIÓN

La Asociación de Ayuda a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia Doméstica informa a la población en general y a las mujeres en particular, sobre los diferentes aspectos de los delitos contra la libertad sexual, que con tanta frecuencia se producen.

Los delitos ahora agrupados en este concepto son: agresión sexual, abuso sexual, acoso, exhibicionismo… (denominaremos en general a este conjunto agresiones sexuales). Afectan a un gran colectivo de personas formado mayoritariamente por mujeres y niñas. Con independencia de la clase social, raza o grupo de edad al que pertenecen, las mujeres y las niñas son las víctimas habituales de los agresores que, en su práctica totalidad, son hombres.

Las denuncias de estas agresiones son cada vez más frecuentes. Hasta hace pocos años la vergüenza, el miedo y la falta de información impedían a las mujeres ejercer este derecho. Las estadísticas son por ello escasas, pero reveladoras del cambio en la consideración social de estos delitos, consecuencia, a su vez, de la evolución de la situación de las mujeres.

La información contenida en el folleto que lees persigue este objetivo: contribuir a la prevención y erradicación de las agresiones sexuales.

La igualdad REAL de derechos y oportunidades entre los sexos, el respeto a las libertades de unas y otros, el desarrollo de una sociedad solidaria y más justa es un logro lejano hacia el que caminamos a pesar de la violencia que se ejerce contra las mujeres.

La información es un punto de apoyo imprescindible para avanzar. Por eso os la ofrecemos.

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LOS DELITOS CONTRA LA LIBERTAD E INDEMNIDAD SEXUAL

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Definición

Según la legislación vigente (Título VIII del Código Penal), son delitos contra la libertad e indemnidad sexual los siguientes:

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Agresiones sexuales

Agresión sexual es cualquier atentado contra la libertad sexual de otra persona, siempre que concurra violencia o intimidación.

Como agresión sexual se penalizan todo tipo de conductas sexuales: las que conllevan introducción del pene por vía anal, bucal o vaginal o de objetos o miembros corporales, y las que consisten en tocamientos de naturaleza sexual, exigiéndose la ausencia de consentimiento de la victima y, además, la existencia de violencia o intimidación por parte del agresor.

La violencia consiste en la utilización de fuerza física (golpes, empujones,…) y la intimidación es un fenómeno psicológico consistente en infundir a la victima temor racional y fundado de sufrir un mal inminente y grave.

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Abusos sexuales

Abuso sexual es un atentado contra la libertad sexual de otra persona, no consentido o con abuso de superioridad manifiesta, que coarte la libertad de la victima. NO MEDIA NI VIOLENCIA NI INTIMIDACIÓN.

No hay consentimiento cuando la víctima es menor de 13 años, se halla privada de sentido o se abusa de su trastorno mental.

Si la conducta delictiva consiste en acceso carnal (coito) por vía vaginal, anal o bucal o se introducen objetos o miembros corporales por vía vaginal o anal, la pena es mayor que si se realizan tocamientos de naturaleza sexual sobre el cuerpo de la víctima.

Se regulan igualmente los abusos sexuales sobre mayores de 13 años y menores de 16 años, si hay engaño por parte del agresor.

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Acoso sexual

Comete este delito el que solicite favores de naturaleza sexual para sí o para un tercero, en el ámbito de una relación laboral, docente o de prestación de servicios, siempre que con tal comportamiento provoque en la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante.

La pena será superior si, para cometer el delito, el culpable se aprovecha de una situación de superioridad laboral, docente o jerárquica o lo hace con el anuncio expreso o tácito de causar a la victima un mal relacionado con las legítimas expectativas que ésta puede tener en el ámbito de esta relación.

Igualmente la pena se incrementa si la víctima es una persona especialmente vulnerable por razón de su edad, enfermedad o situación.

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Exhibicionismo y provocación sexual

Se castiga la conducta de exhibición obscena ante menores de edad e incapaces, así como la difusión, venta o exhibición de material pornográfico entre dichos menores o incapaces. Igualmente, en virtud de la Ley 15/2004 se persigue también la pura y simple posesión de material pornográfico de menores.

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Prostitución y corrupción de menores

Se castigan las conductas de quienes induzcan, promuevan, favorezcan o faciliten la prostitución de menores de edad o incapaces y de quienes los utilicen con fines o en espectáculos exhibicionistas o pornográficos o produzcan, vendan, distribuyan o exhiban material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados/as menores de edad o incapaces.

También se castiga a quien motive a persona mayor de edad a ejercer la prostitución, mediante el uso de fuerza o intimidación o abusando de una situación de superioridad, necesidad o vulnerabilidad de la víctima. En virtud de la Ley 11/2003 se persigue al proxeneta, que es aquel que se lucra explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma.

Por el delito de CORRUPCIÓN se castiga a quien haga participar a un/una menor o incapaz en un comportamiento de naturaleza sexual que perjudique la evolución o desarrollo de la personalidad de éste/a.

Si has sido objeto de alguna de estas agresiones sexuales descritas debes denunciarlo.

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Por qué debes denunciar

Los delitos contra la libertad e indemnidad sexual (agresión sexual, abuso sexual, acoso sexual), son delitos semipúblicos o, lo que es lo mismo, semiprivados, lo cual significa que para perseguirlos judicialmente, es imprescindible interponer denuncia en las Comisarías de la Policía, Cuarteles de la Guardia Civil o Juzgados de Guardia.

La denuncia es un derecho y un deber que tienes que ejercer.

Denunciando a tu agresor te proteges y evitas que cometa otros delitos contra ti misma u otras personas, ya que el agresor es castigado, o al menos, sabe que su conducta es delictiva.

Denunciar una agresión sexual es un paso importante para superar la mala experiencia vivida.

Si a pesar de todo no quieres denunciar o hace tiempo que sufriste una agresión sexual y no lo has superado, ponte en contacto con ADAVAS – Asociación de Ayuda a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia Doméstica. Tfno. 24 horas: 987 230 062. Te ayudaremos.

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Quién puede denunciar

La denuncia debe hacerse por la persona agredida si ésta es mayor de edad.

Si se trata de menores o incapaces, la denuncia se efectuará por:

  • El/la representante legal.
  • El/la fiscal.

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Hasta cuándo puedes denunciar

Aunque la denuncia conviene formularla cuanto antes, en todo caso, y a fin de evitar la extinción de la responsabilidad criminal de los autores de estos delitos, hay que efectuarla dentro de unos plazos máximos que, dependiendo de la gravedad de la pena, en algunos de los delitos reseñados no puede ser superior a tres años, contados desde el día en que se cometieron los hechos.

Pero si la víctima es menor de edad, el cómputo del plazo no se iniciará el día en que se cometieron los hechos, sino que comenzará el día en el que el/la menor alcance la mayoría de edad (18 años).

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Cómo se prueban estos delitos

Los delitos contra la libertad sexual se producen en la clandestinidad, buscada a propósito por el agresor. A pesar de ello, no dejes de denunciar, aun cuando creas que no tienes pruebas, pues conviene recordar que el testimonio de la víctima, conjuntamente con la valoración de las circunstancias en que se producen los hechos, puede ser prueba suficiente para anular la presunción de inocencia del agresor.

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QUÉ DEBES HACER SI ERES VÍCTIMA DE UNA AGRESIÓN SEXUAL

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Durante la agresión

Una agresión sexual puede suponer una situación límite para la persona agredida, a quien no se le puede pedir que sepa cómo actuar, y además, que lo haga eficazmente.

Hay ocasiones en que la sorpresa, conjugada con el miedo, puede producir un efecto de bloqueo que impida cualquier acción por parte de la víctima. Es preciso saber que esto puede ocurrir, para evitar que en el futuro la víctima se reproche no haber sabido actuar contra el agresor.

A modo de orientación, en el caso de que sufras una agresión sexual, te recomendamos:

  • Intenta mantener la calma. Con ello evitarás poner más nervioso aún al agresor, a la vez que aumentará tu capacidad para retener de él mayor información. Es importante fijarse en los rasgos de la cara, cicatrices, tatuajes o cualquier otra cosa que te llame la atención, tanto del agresor como del lugar en el que te encuentres (es necesario facilitar la máxima información posible en el momento de poner la denuncia).
  • Evita los insultos y las súplicas: hablar como método disuasorio no suele dar resultado.
  • Favorece el desconcierto del agresor mediante conductas atípicas como vomitar, fingir un desmayo...
  • Gritar o huir son otras alternativas, pero antes de llevarlas a cabo, valora si la situación en la que te encuentras ofrece alguna posibilidad REAL de éxito. Si fallas, la violencia quizás se dispare.
  • Resistirse puede ser otra opción sólo si es un único agresor y no va armado. Lucha entonces con todas tus energías aunque primero tengas que fingir pasividad.

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Después de la agresión

Aunque tu primera intención sea lavarte o ponerte ropa limpia, para borrar de alguna manera la experiencia que acabas de sufrir, no te laves ni te cambies de ropa, pues puede tener restos de semen, sangre o pelos... o, la ropa sucia o rasgada; todo esto servirá posteriormente como prueba en el juicio. Si el agresor es un desconocido, estos indicios pueden ayudar a su identificación.

Puedes sentirte aturdida o confusa después de haber sufrido la agresión sexual, por eso quizás te tranquilice la compañía de una persona en quien confíes.

Acude al centro de salud u hospital más próximo:

  • El personal sanitario te realizará un reconocimiento general, una exploración ginecológica, valorará tu estado emocional y tomará muestras de sangre, saliva, exudado vaginal, semen (si ha habido eyaculación)…, para su posterior análisis.
  • Cubrirán un parte de lesiones en el que debe constar: situación psicológica en que te encuentras, tipo de agresión, traumatismos, heridas, contusiones observadas. Deberán entregarte una copia del parte para que lo presentes al hacer la denuncia.
  • Como medida preventiva, si hay riesgo de embarazo, el/la ginecólogo/a te informará del tratamiento oportuno para evitar una posible gestación.
  • Deberán informarte de las posibles y posteriores revisiones y del lugar en que se llevarán a cabo, ya sea el hospital o centro de salud que te corresponda.
  • Si con posterioridad a la agresión, aparecieran nuevas secuelas, deberás acudir nuevamente al hospital o centro de salud, para tratamiento y constancia de las mismas.

Vete a denunciar a la comisaría o cuartel de la Guardia Civil más próximo:

  • Responde despacio a las preguntas que te van a hacer, para que todos los hechos sean recogidos con claridad y de forma adecuada en la denuncia.
  • Cuenta todo tipo de detalles, pensamientos, sentimientos, es decir, amplía el relato, no te limites al hecho concreto.
  • Por las necesidades de la investigación, la persona que recoge la denuncia está obligada a hacerte una serie de preguntas y alguna puede molestarte; la persona que te interroga debe explicarte el motivo de esas preguntas y por qué es necesario responder.
  • No permitas comentarios o juicios fuera de tono que nada tienen que ver con lo investigado.

Ponte en contacto con ADAVAS – Asociación de Ayuda a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia Doméstica). Tfno. 24 horas: 987 230 062. Te ofrece información y asistencia psicológica y jurídica gratuitas.

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CÓMO AFECTA PSICOLÓGICAMENTE UNA AGRESIÓN SEXUAL

Las secuelas psicológicas producidas por las agresiones sexuales no son las mismas en todas las víctimas, ya que dependerán de una serie de variables, como por ejemplo:

  • Edad de la víctima.
  • Factores personales y psicológicos de la víctima.
  • Momento de la vida en el que se encuentra.
  • Características de la agresión (duración, número de agresores, grado de conocimiento víctima-agresor...).
  • Apoyo social recibido tras la agresión sexual (es importantísimo porque modera las secuelas además de facilitar su recuperación).

Las alteraciones psicológicas que aparecen tras una agresión sexual no siempre se convierten en secuelas perdurables, aunque un 75% de las víctimas las presentan.

Los síntomas más frecuentes en los dos o tres primeros meses posteriores al delito son:

  • Pensamientos obsesivos en relación con la agresión (pesadillas, pensamientos recurrentes...).
  • Ansiedad generalizada.
  • Sentimientos de autorrecriminación.
  • Fobias.
  • Disminución del deseo sexual y otras disfunciones sexuales.
  • Síntomas psicofisiológicos (trastornos del apetito, vómitos, náuseas, tensión muscular, alteraciones del sueño…).

A medio y largo plazo algunos de estos síntomas como la ansiedad, las fobias, los pensamientos obsesivos o las disfunciones sexuales, pueden permanecer y pueden aparecer nuevos síntomas como la depresión.

En general la calidad de vida de la víctima se ve afectada, ya que alguno de los trastornos psicológicos no desaparece de manera espontánea, pudiendo perdurar mucho tiempo después. Por todo ello, es aconsejable acudir a un/a profesional en cuanto aparezcan los primeros síntomas, pues este tipo de experiencias se pueden superar, y las víctimas pueden recuperar un adecuado nivel de funcionamiento psíquico, social, laboral y sexual.

Se debe rechazar la idea errónea de que una persona, víctima de un delito contra la libertad sexual, permanecerá traumatizada para el resto de su vida. La realidad no es esa; este tipo de experiencias se pueden superar, y las víctimas recuperan un adecuado nivel de funcionamiento psíquico, social, laboral y sexual.

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CUÁL HA DE SER LA ACTITUD ANTE UNA VÍCTIMA

La respuesta del entorno de la víctima (amigas/os, compañeras/os, familiares, pareja, conocidas/os...), tiene especial importancia, ya que una actitud adecuada hacia ella facilitará enormemente su recuperación.

Tanto si te busca y te pide ayuda, como si sencillamente tienes algún tipo de relación con ella, recuerda:

  • Mantén la calma y aborda el tema con serenidad.
  • Escucha con atención e interés lo ocurrido.
  • Muestra comprensión, brindando tu ayuda para lo que necesite.
  • Asegúrale que no es culpa suya. No hay excusa válida para atropellar la dignidad de una persona.
  • Busca soluciones a los problemas más inmediatos.
  • Anima y apoya para que lo antes posible reinicie su vida habitual.
  • Respeta su privacidad, tiene derecho a ella.
  • No muestres una actitud morbosa, interesándote por detalles del suceso que la víctima prefiere no comentar.
  • No te comportes con ella como si fuera un “bicho raro”.
  • No quites importancia al hecho. Para la persona agredida, al menos en las primeras semanas, su agresión pasa a ser el centro de su vida.
  • No juzgues su comportamiento culpabilizándola con preguntas referidas a lo que pudo haber hecho o hizo antes, durante o después de la agresión. La víctima nunca es responsable de su agresión.
  • No adoptes una actitud sobreprotectora que limite su capacidad de decisión, o que se traduzca en un exceso de consejos no pedidos por ella. Tampoco pretendas compensarla por lo ocurrido colmándola de atenciones y privilegios. La víctima desea ser tratada de igual forma que antes de suceder la agresión.

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POR QUÉ SE PRODUCEN LAS AGRESIONES SEXUALES

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Dominación sexual

La dominación sexual requiere la aceptación de mitos, según los cuales, la sexualidad femenina solo existe, o debería existir, como complemento de la sexualidad masculina.

Cuando los mitos pierden fuerza, el desamor, la violencia y la presión social (leyes, tradiciones, hábitos...), son utilizados para reducir a las mujeres a meras comparsas de los intereses masculinos. Así se ha llegado a considerar “normal” que la sexualidad de las mujeres y su cuerpo como fuente de placer estén más al servicio de otros que de ellas mismas.

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Modelo sexual

El modelo sexual sigue siendo el masculino. Hecho a la medida de lo que los hombres suelen pensar de sí mismos, del placer y de las mujeres como instrumentos de placer. Éstas han de ser colaboradoras eficaces por gusto, por dinero o por fuerza. En este modelo de relación sexual, la imposición y la violencia se usan con frecuencia. Por eso muchos agresores piensan que no lo son, ya que consideran lícito y normal forzar la voluntad de las mujeres para que se plieguen a sus deseos.

Caso extremo de violencia sexual, por sus dimensiones y la repercusión en la salud de la mujer, es la mutilación que sufren seis mil niñas cada día en el mundo. Sus órganos sexuales externos son reducidos o eliminados; convertidos en cicatrices dolorosas en torno a un orificio. Una forma tajante de lograr que las mujeres se ajusten al modelo sexual masculino, convirtiéndose en objetos sexuales penetrables, sufrientes y reproductores.

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La mujer desposeída

La mujer que, “si no es de un hombre es de todos”, puede ser protegida por sus hombres queridos o próximos, también puede ser agredida por ellos. Con protección o sin ella, puede ser presa de otros hombres, cazadores furtivos. La violación en masa se convierte en un arma de guerra o represión, proporcionando a los agresores una doble satisfacción: el placer sexual satisfecho sin cortapisas, con el componente adicional del máximo de violencia contra las mujeres, y el placer de herir al vencido, robando o destruyendo una de sus posesiones, la que más le duele.

Ni en la guerra ni en la paz se quiere que las mujeres sean dueñas de sí mismas.

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Odio, rabia

La mujer que pretende pertenecerse a sí misma, ni a uno ni a todos, y relacionarse libremente con las personas, no es muy querida.

Con frecuencia las mujeres reciben “amor-sexo-afecto”, y a cambio dan todo esto, además de servicios domésticos y fidelidad perruna. Cuando no aceptan las mujeres intercambio tan desigual, hay hombres que sienten odio, rabia, deseos de humillar a quien, en el ejercicio de su libertad, cohíbe la satisfacción de sus deseos. Entonces, si gozan de oportunidad, agreden sin remordimientos; es más, insuflados de espíritu justiciero, se vengan de la falta de reconocimiento de sus privilegios masculinos y con el ánimo de poner a las mujeres “en su sitio”.

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Situación social

El sitio de las mujeres es el servicio a los hombres, y deberían estar satisfechas de ello, correspondiéndoles nutrir las capas de población más empobrecidas, siendo el sector con menos oportunidades laborales y el menos representado en las cúpulas de poder y organización social. Es también el sector sobre el que recaen mayoritariamente las tareas de asistencia social (familiar) no retribuida. Esta realidad, fácil de documentar, se cubre de humo con los mensajes triunfalistas que desprestigian la lucha de las mujeres, pretendiendo que todo se ha conseguido en materia de igualdad de derechos y oportunidades, en la ley y en la práctica.

Causas de las agresiones sexuales son, en suma, todas las actitudes que alimentan la desigualdad de derechos y libertades entre mujeres y hombres. Este sistema de desigualdad, el patriarcado, se sirve de las agresiones sexuales para RECORDAR a las mujeres cuán vulnerables y subordinadas pueden llegar a ser, a pesar de sus logros profesionales, culturales, económicos o de reconocimiento social.

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Castigo

Las agresiones sexuales son un castigo. Para unas cuantas mujeres, directamente por medio de la agresión; para las demás, a través del miedo a las agresiones que coarta sus movimientos y su libertad. Un castigo ejemplar para que ninguna olvide la conveniencia de observar los límites que pretenden imponer a su libertad.

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Poder

Por último las agresiones sexuales son una cuestión de PODER. Arremete quien puede y está impulsado hacia ello. En un sistema patriarcal, ejercer cierta dosis de poder sobre otras personas es una necesidad para cualquier “varón”. Afortunadamente, cada vez más hombres escapan a este arquetipo del macho dominante, para ser hombres. Igualmente las mujeres llevan siglos intentando poder SER en lugar de pasar su vida dando consistencia al modelo de hembra – femenina.

Pero hay hombres poco dispuestos a evolucionar, que sólo ven satisfecha su vanidad y orgullo de machos prepotentes avasallando a mujeres (o a niñas/os u hombres, en situación de desprotección).

Y otros hombres se encuentran tan poco satisfechos con su propia mediocridad que basan su valía en el poder que les otorga el simple hecho de haber nacido machos en una sociedad patriarcal. Por eso necesitan herir, desposeer a las mujeres por envidia, o para demostrarse a sí mismos que, pese a su escasa calidad o su mala suerte, aún son capaces de ejercer el poder sobre alguien.

Si estas son, entre otras, causas probables de las agresiones sexuales, deducimos que una forma de prevenirlas es luchar contra el machismo, manifestación de la desigualdad entre los sexos, para conseguir una sociedad más sana y placentera, basada en una relación entre las personas, menos deteriorada, más rica, más libre.

La educación no sexista (en los hogares y en los centros de enseñanza) sería para ello un instrumento fundamental.

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AGRESIONES SEXUALES A MENORES

Definición

En la actualidad se reconoce que las agresiones sexuales a menores constituyen un problema grave, tanto por su extensión como por sus efectos traumáticos a corto y largo plazo.

Según estudios* realizados, el 22% de la población ha sufrido agresiones sexuales siendo menor. Entre un 28% a 33% de las mujeres menores de 15 años han sufrido abusos sexuales, siendo el agresor un familiar en el 17% de los casos; de este porcentaje, un 2% correspondería al padre o padrastro.

Se podría definir el abuso sexual a menores como aquellos contactos e interacciones entre un adulto y un/a niño/a cuando éste/a es usado/a para la estimulación sexual del agresor o de otras personas. Abarca aquellas acciones en las que se involucra a un/a niño/a o adolescente en actividades sexuales que no alcanza a comprender. Se considera que comete agresión sexual, aquella persona que estando en una posición de fuerza o poder sobre un/a niño/a, realiza o colabora en la realización de una agresión. Entre los comportamientos sexualmente abusivos están:

  • Observar al niño o niña al vestirse o desnudarse, o cuando se está bañando u orinando... con el fin del propio placer o para provocar una relación sexual.
  • Exhibirse desnudo con el mismo fin.
  • Forzar a ver imágenes o películas pornográficas, escuchar conversaciones sexuales, posar para fotografías.
  • Obligar a practicar el sexo oral, vaginal o bucal. En el caso de adolescentes es cuando suele darse la penetración vaginal o bucal; ésta última es grave ya que exige un mayor grado de amenazas y fuerza física por parte del agresor, así como una participación activa de la víctima, lo que desencadena mayores sentimientos de culpa.

Lo importante y definitorio es cómo esa conducta ha sido vivida por el/la menor o adolescente, si al ser mirado/a, tocado/a le hace sentirse incómodo/a.

* ABUSOS SEXUALES A MENORES. Lo que recuerdan de mayores. Félix López Sánchez. 1994

Características

  • Así como en el resto de las agresiones sexuales hay cierto paralelismo en cuanto a las edades de la víctima y del agresor (18-25 años víctima, 25-35 años agresor), lo más representativo en el caso de menores es el desfase tan acusado de las edades, aunque últimamente se aprecia un descenso en la edad de los agresores (integrantes de pandillas que no sobrepasan los 16 años y son agresores “per se”).
  • El maltrato sexual se da tanto en niños como en niñas, aunque es mayor la frecuencia en las niñas; aproximadamente una de cada cuatro niñas, frente a uno de cada diez niños padece abusos. En el caso de los niños, tienden a sufrir las agresiones a más temprana edad.
  • En las agresiones a niños/as pequeños/as, parecen darse cuatro precondiciones más o menos presentes para llegar a producirse:
  • En el agresor pueden aparecer tendencias paidófilas.
  • Las inhibiciones internas del agresor, que podrían moderar su conducta, están abolidas debido a múltiples factores: alcoholismo, desestructuración del carácter...
  • Con relativa frecuencia suele esta disminuida la capacidad de respuesta del/la niño/a, debido a falta de mecanismos de defensa, a la necesidad de afecto que le lleva a aceptar cualquier tipo de manifestación de supuesto afecto, aún si ésta es confusa o dolorosa. Puede en determinadas ocasiones tener un concepto erróneo de la sexualidad, o no haber asumido correctamente su rol sexual, lo que le impide tener conciencia del abuso del que es objeto.
  • En el caso de adolescentes las situaciones de riesgo se amplían desde el área familiar y perifamiliar, pues inician un tipo de vida con más presencia fuera del hogar. Si a eso se añade la menor capacidad que tienen en la percepción del riesgo, aumenta la probabilidad de sufrir agresiones por parte de desconocidos o poco conocidos.
  • Existe la falsa idea de que las niñas inventan historias sobre agresiones sexuales. No es cierto, con frecuencia no entienden lo que les está pasando, no saben cómo expresarlo, sienten que nadie las creerá, tienen miedo y son inducidas por el agresor a guardar secreto. Además, en numerosas ocasiones, cuando las niñas cuenta el abuso no se las cree, ni se las protege, sino más bien se las regaña, se las acusa personalmente de lo ocurrido, dando a entender que han consentido (sobre todo en las pre o adolescentes). No se puede hablar nunca de consentimiento en el caso de un/a menor, pues debido a su experiencia y desarrollo evolutivo, no dispone de información y elementos para decidir, o poder negarse a una relación básicamente y por definición desigual, teniendo en cuenta que el abuso lo perpetra una persona querida, quien se supone debe dar seguridad, apoyo moral emocional y ayuda para desenvolverse en la vida.

Tipos de agresores sexuales de menores

Agresor familiar o perifamiliar (padre, abuelo, vecino, tío ...)

Las agresiones son continuadas, iniciándose a una edad temprana (4 ó 5 años) y, manteniéndose hasta la adolescencia.

En el caso del padre o padrastro, la agresión suele producirse dentro de un marco generalizado de violencia familiar (malos tratos a la madre y al resto de los hijos/as); el agresor intenta superar sentimientos de inferioridad o inadecuación mediante un dominio violento de su grupo de referencia.

Este tipo de maltrato sexual es el más grave, se ha comprobado que aparece una correlación positiva entre la naturaleza de la relación víctima/agresor y la percepción de los daños de la víctima.

La experiencia de agresiones sexuales perpetradas por el padre o padrastro son con mucho las que producen un mayor impacto psicológico a largo plazo.

Agresor paidófilo o pederasta

Es un hombre que disfruta sexualmente en contacto con niñas o niños (es indiferente). Agrede a menores de doce años casi exclusivamente. Puede ser:

  • Activo: Toca, acaricia, ...
  • Pasivo: Pide ser tocado, acariciado, ...
  • Mixto: Despliega ambos tipos de conducta.

Agresor que elegiría a menores pero con una configuración adulta.

Buscaría acceder a un bien social ampliamente vendido por la publicidad, la pornografía, al que se cree con derecho y que quiere disfrutar el privilegio de “ser el primero”, idea que aún hoy persiste.

Agresor generalizado.

Busca sus víctimas entre menores porque son más fáciles de dominar, o va a ser más difícil que denuncien, y si lo hiciesen poseen menos entereza para seguir el proceso que se deriva de una denuncia. Además el agresor buscaría dejar el máximo impacto en su vida, esa sería su primera satisfacción.

Factores explicativos del abuso sexual infantil ()

Factores que predisponen al abuso sexual.(D. Russel 1984)

  • Los modelos de socialización masculina: A los hombres se les educa, al contrario que a las mujeres, para que prefieran parejas más jóvenes, inocentes, vulnerables y relativamente indefensas. De ello se seguiría que los/as niños/as son sexualmente más atractivos para los hombres que para las mujeres:
      • Las mujeres son más capaces de distinguir entre afecto y sexualidad. Los hombres confunden a menudo, y ven el afecto como una excitación sexual o provocación.
      • Las mujeres son excitadas sexualmente en el contexto de una relación como un todo. Los hombres se excitan por estímulos sexuales independientemente de la dinámica de la relación.
      • De los hombres se espera no sólo que tomen la iniciativa, sino que superen la resistencia.
  • Experiencias de abusos sexuales en la infancia: Estas actuarían como aprendizajes a repetir en el futuro.
  • Exposición a la pornografía.


Factores que reducen las inhibiciones internas del adulto.

  • Minimizar el daño. Los hombres tienden a ver toda agresión sexual menos seria en comparación con las mujeres.
  • Concepciones culturales de la sexualidad femenina como un bien más, y de los/as niños/as como propiedad.
  • Apoyo cultural de la sexualidad masculina depredadora.
  • No existencia de lazos de sangre con la víctima.
  • Consumo de alcohol.
  • Pornografía.
  • Sexualización de las niñas en los medios de comunicación y publicidad.

Factores que reducen las inhibiciones sociales.

  • Pornografía.
  • Dominación masculina como poder estructurado.
  • Disparidad de poder entre adultos y niños/as.

Factores que aumentan las vulnerabilidad de los/as niños/as.

  • Menores con carencias emocionales y afectivas.
  • Menores con apego especial hacia los adultos.
  • Menores que se sienten sin poder y desvalidos/as.
  • Menores que ignoran lo que de verdad está pasando.
  • Menores reprimidos/as sexualmente y con curiosidad sexual.
  • Existencia de lazos débiles madre-hijo/a.
  • Madre que está ausente, es sumisa, carece de poder o es maltratada por el esposo.
  • Uso de la coacción como sistema disciplinario.


Estrategias usadas por el agresor

  • Engaño, expresando argumentos manipulativos: “tocar a otras personas de este modo es un acto de amor”, “necesitas ser educada sexualmente”, “esto te va a gustar”.
  • Chantaje o manipulación emocional. Se hacen regalos y se les dice: “esto es un secreto que tendremos tu y yo”, “si lo cuentas no te creerán”, “si no accedes es que no me quieres”, “tú eres lo más especial para mi”, “esto ocurre porque en el fondo a ti te gusta”.
  • Todo esto ocurrirá dependiendo de las relaciones y circunstancias culturales que les rodeen.
  • Uso de la fuerza o amenaza de fuerza. En el caso de adolescentes puede usarse algún tipo de arma blanca sobre todo cuando el agresor es un desconocido.
  • Abordar al/la menor por sorpresa de modo que la negación sea muy difícil: cuando duerme, juega, está enfermo/a, ...


Como detectar las agresiones sexuales a menores (secuelas psicológicas)

La menor víctima de una agresión sexual de tipo incestuoso, tiende a experimentar cambios muy bruscos en su comportamiento y que aparentemente son inexplicables. Ante experiencias de este tipo tres son los caminos que la menor puede elegir.

  • La pasividad: Manifiesta comportamiento excesivamente sumiso, con actitudes de subestima e inferioridad, apatía y desinterés por todo. Se ha acostumbrado a ser controlada y utilizada, ha perdido el control que ahora está en manos de otra persona, porque el agresor (padre, hermano) sobre todo si es preadolescente, tratará de ejercer un control excesivo, casi obsesivo sobre la menor, sus actividades, amistades, lo que hace, sus salidas, etc.

El agresor intentará aislarla, más cuanto mayor sea la menor, ya que teme una relación de amistad con una compañera que propicie unas confidencias para él funestas.

  • La agresividad: Ya sea externa con comportamientos violentos, antisociales u hostiles (13 - 50%), las discusiones familiares frecuentes e incluso el abandono del hogar (33 - 50%); o bien hacia sí misma (se autolesiona).
  • La negación: Cuando la agresión se produce por una persona allegada a la víctima, pero con quien no convive: abuelo, tío, amigo de la familia, ... es posible que se detecte una negativa sistemática a ir a su casa. Esta negativa, dependiente de la edad del/la menor, de su capacidad intelectual y su habilidad, será más clara y directa, o será indirecta “me duele la cabeza”, “me duele el estómago”..., incluso pueden aparecer verdaderas somatizaciones: vómitos, fiebre, mareos, ... que coinciden justamente siempre que se decide ir a casa de dicha persona.

Otro tipo de indicadores serían:

  • Da indicios de algún tipo de actividad sexual, al hablar o por medio de gestos o mímicas. A veces hay un juego sexual persistente y/o inapropiado para su edad, ya sea con compañeros, juguetes o consigo misma.
  • Comportamiento pseudomaduro: asume a menudo responsabilidades que no le corresponden, ya sea en las tareas domésticas o en el cuidado de hermanos/as. Estas responsabilidades junto con la actividad sexual provocan una impresión de madurez o al menos ellas así lo perciben.
  • Llega temprano a la escuela y se va tarde, con pocas ausencias, indicio de que prefiere la escuela a la casa.
  • Inhabilidad para hacer amigas/os. Se siente insegura, no participa en actividades sociales o deportivas de la escuela. Se aísla, se retrae, tiende a considerar que eso sólo le pasa a ella por tener algo especial. Se crea el estigma.
  • Dificultad para concentrarse, hay un descenso repentino en el rendimiento escolar, sin participación en las clases.
  • Miedo a los hombres sin razón aparente o apropiada.
  • Problemas para dormir: el 17-30% sufre pesadillas, miedo a la oscuridad, duermen excesivamente...
  • Aparecen distintos tipos de miedos (40 - 80%)
  • Problemas con la comida (5 - 20%)
  • Depresión y/o sentimientos suicidas (25%)
  • Baja autoestima (58%)

A más largo plazo las víctimas de agresiones sexuales en la infancia, cronifican muchos de sus síntomas:

  • El miedo y la hipervigilancia persisten, generando ansiedad y desconfianza generalizados que impiden establecer relaciones sociales, afectivas o sexuales adecuadamente.
  • La estigmatización: desarrollan sentimiento negativos acerca de sí misma, de su propio cuerpo, del sexo, o de los hombres, con bajos niveles de autoestima y una fuerte autoinculpación.
  • Depresiones crónicas con tentativas o simulaciones de suicidio a veces (patología más claramente relacionada con los abusos sexuales en la infancia).
  • Desórdenes en la alimentación.
  • Problemas en el uso de drogas y alcohol.
  • Aumentan las probabilidades de nuevas victimizaciones en el futuro: prostitución, malos tratos, ….


Qué hacer ante una agresion sexual a un/a menor

  • Dejar de lado la idea de solucionarlo en familia. Primero porque es un delito y segundo porque no se puede garantizar al/la menor que con esa intervención nunca volverá a ocurrir; se traicionaría así su confianza.
  • Denunciar el hecho y apoyar al/la menor en todo momento para ayudarle/a a afrontar las posibles consecuencias de la denuncia, así como las presiones a las que se pueda ver sometido/a si el agresor es un familiar o persona conocida para que rectifique lo dicho; o bien prepararlo/a para enfrentar la crisis que se puede desencadenar en la familia.
  • Encarar la situación con la mayor serenidad posible, evitando dramatizaciones. Estas actitudes, comprensibles pero no adecuadas, pueden provocar un agravamiento del problema de cara al/la menor.
  • Evitar actitudes que puedan fomentar la victimación: sobreprotección, pretender compensar su experiencia.
  • Jamás culpabilizar al/la menor o recriminarlo/a por algo hecho que se considere inadecuado. La agresión es un tema y los problemas de disciplina o de actitudes inadecuadas otro, que no se debe conectar.


Prevención

Es obvia la necesidad de poner en marcha mecanismos para prevenir las agresiones sexuales en los/as menores, sin embargo cuando se plantean determinados programas en este sentido, aparecen reticencias argumentadas en el temor de crear una alarma excesiva e injustificada en el niño/a, que provoquen suspicacias hacia los adultos y sus relaciones cotidianas con ellos.

Sin embargo las madres y padres advierten, desde bien pequeños/as a sus hijos/as sobre los peligros de los automóviles, los animales, el fuego, ... sin preocuparse de la posibilidad de que quizás nunca quieran llegar a conducir, o a temer a todos los animales. Incluso se les alerta sobre un secuestro, suceso mucho menos probable en la vida un/a niño/a.

Existe un miedo colectivo a reconocer la existencia de los abusos sexuales en la infancia, a admitir que las/os niños/as no están seguros/as ni en su propia familia, hasta el punto de levantar un muro de silencio impidiendo las posibilidades de ayuda.

En el terreno de la prevención, lo primero sería ofrecer una información clara y adecuada desde las edades más tempranas (3 - 4 años). Esta información recogería:

  • Anular el estereotipo de que el posible agresor es el hombre malo desconocido.
  • Enseñar a los/as niños/as a reconocer e informar de cualquier intento de agresión o abuso sexual, siempre remarcando que la culpa jamás es del menor; el adulto tiene un problema y es necesario que él/ella lo diga.
  • Enseñar habilidades para enfrentar el intento de agresión, sugiriendo estrategias para librarse o salir de situaciones peligrosas.
  • Educarles/as para que aprendan a quererse y valorarse, enseñando que tienen derechos: a controlar su cuerpo, a sentirse seguros/as, a que nadie les/as toque de una forma que les/as desagrade, a la privacidad de su cuerpo, a decir “no”.
  • Hacer hincapié en la idea de que siempre deben contar lo sucedido a cualquier persona enseguida. Explicar las formas en que normalmente tratarán de intimidares/as para que guarden secreto y por qué no hay que hacer caso de esa intimidación.
  • Los abusos sexuales en menores se mantienen mediante el SECRETO que el agresor induce en el/la menor. Por ello es importante mostrarles la diferencia entre SECRETO/SORPRESA, los secretos que se supone nunca hay que contar no son buenos, pero las sorpresas, que se contarán más tarde a alguien para darle una alegría, están bien.

Una gran parte del trabajo de la educación preventiva ha de dirigirse a los padres y madres. Este tema está íntimamente ligado a la educación y a la vivencia de la sexualidad. En muchas ocasiones se carece del lenguaje y formas de explicar a los/as hijos/as no sólo su derecho a conocer, controlar y defender su cuerpo e integridad, sino también para dar otro tipo de información relacionada con la sexualidad.

Los padres y madres han de tener cuidado con comentarios o actitudes intolerantes con respecto a esta problemática (tomarse la justicia por su mano, las atribuciones de culpa o corresponsabilidad de la víctima, ...) esto puede favorecer el silencio del/la menor si en algún momento de su vida se viese envuelto/a en una agresión sexual.

Por otro lado, en esta tarea preventiva habría que capacitar a los/as distintos/as profesionales, tanto de la educación como de la salud, en el conocimiento, no sólo de la existencia de agresiones sexuales en el mundo de la infancia, sino también en las señales que pueden alertar de la posibilidad de que se están produciendo y los pasos a seguir en ese caso.

Otro tipo de programas preventivos deberían orientarse hacia los factores sociales que contribuyen a la tolerancia del abuso sexual:

  • Combatir la idea de que los/as niños/as son propiedad privada.
  • La explotación de las niñas con fines publicitarios.
  • La violencia en los medios de comunicación.
  • La pornografía.

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ADAVAS – ASOCIACIÓN DE AYUDA A VÍCTIMAS DE AGRESIONES SEXUALES Y VIOLENCIA DOMÉSTICA

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¿Qué ofrece?

Ofrece asistencia y asesoramiento GRATUITO a cualquier persona que haya sido víctima de un delito contra la libertad sexual (agresión sexual, abuso sexual, acoso, exhibicionismo…), o de malos tratos (agresiones físicas o psicológicas, amenazas, coacciones e injurias de la pareja o ex pareja).

Ejerce esta asistencia a través de:

  • Teléfono de información permanente 987 230 062: Atiende todas las llamadas de denuncia, consulta o cualquier tipo de información que se solicite sobre este tema.
  • Despacho jurídico: Se hace cargo de todos los trámites legales: asesoramiento, acusación particular, recursos y todas aquellas gestiones que se dirijan a una eficaz aplicación de la justicia.
  • Gabinete psicológico: Presta ayuda y tratamiento en aquellos casos que así lo requieran, tanto a la víctima como a sus familiares.

Es importante acudir a la Asociación, porque:

  • Presta asistencia especializada desde el mismo momento en que se solicita.
  • Acompaña a la víctima, siempre que sea necesario, a interponer la denuncia, en el hospital y el día del juicio.
  • Informa en todo momento de los trámites policiales y judiciales seguidos.
  • Ejerce la acusación particular: En este tipo de delitos la sociedad ejerce la acusación pública a través del/la fiscal, pero además la víctima puede dar a la Asociación el poder para ejercer la acusación particular. ADAVAS se encarga del asesoramiento y realización de los trámites legales desde la presentación de la denuncia, y participa en la investigación de los hechos y en el juicio oral, si se celebra, así como en los recursos que puedan interponerse.

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Actividades

ADAVAS, además de la asistencia a las victimas de violencia, en cumplimiento de sus objetivos, realiza otras tareas como:

  • Sensibilización social, mediante charlas en asociaciones, barrios, pueblos…, para que este tipo de delitos se conozcan, se denuncien y se sepa actuar en el supuesto de ser víctima de uno de ellos.
  • Programas de prevención de violencia y agresiones sexuales para adolescentes. A través de la educación y la prevención estos delitos irán desapareciendo.
  • Formación de los profesionales que atienden a las víctimas, impartiendo cursos de formación a la Policía, Guardia Civil, Personal Sanitario, Trabajadores/as Sociales..., ya que es a estos colectivos a quienes suele acudir la víctima en primer lugar; por tanto, deben saber cómo se actúa en estos casos, cómo hay que tratarla, lo que deben decir o lo que deben omitir.
  • Coordinación de las instituciones implicadas que atienden a las víctimas (Servicios Sanitarios, Policía, Guardia Civil, Administración de Justicia), para lo cual la Asociación ha elaborado y puesto en común protocolos de actuación.

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DIRECCIONES Y TELÉFONOS DE INTERÉS

ADAVAS – Asociación de Ayuda a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia Doméstica

  • Gran Vía de San Marcos, 4 - 2º Dcha. 24002 León
  • Telf./Fax: 987 230 062

TELÉFONO DE INFORMACIÓN DE LA MUJER - Instituto de la Mujer: (Gratuito las 24 horas)

  • 900 191 010.
  • Personas con discapacidad auditiva 900 152 152.

TELÉFONO DE INFORMACIÓN DE RECURSOS PARA LA MUJER - Dirección General de la Mujer – Junta de Castilla y León (Gratuito)

  • 900 333 888.

SECCION MUJER – Departamento Territorial de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades

  • Avda. Peregrinos s/n 24071 – León. Telf.: 987 296 050 987 296 978

POLICIA NACIONAL: 091

  • Comisaría de Astorga: Plaza de San Miguel, 4. Telf.:987 616 091
  • Comisaría de León: c/ Villabenavente, 6. Telf.: 987 218 900. SAF (Servicio de Atención a la Familia. Telf.: 987 218 933 - 987 218 962 - 987 218 931
  • Comisaría de Ponferrada: Rio Oza, s/n. SAF (Servicio de Atención a la Familia) Telf.: 987 409 117 987 409 110
  • Comisaría de San Andrés del Rabanedo: Glorieta Donantes de Sangre, 1. Telf.: 987 875 276

GUARDIA CIVIL: 062 . EMUME (Equipo Mujer y Menores)

  • León: c/ Fernández Ladreda, 65. Tlf: 987 253 211 ext. 2296
  • Armunia: c/ San Juan Bosco, 28. Tlf: 987 200 307
  • Ponferrada: Avda. Asturias, 40. Tlf: 987 456 487
  • Villablino: c/ Doctor Fleming, 7. Tlf: 987 470 025

POLICÍA MUNICIPAL DE LEÓN: 092

  • Paseo del Parque s/n
  • Tlf: 987 255 500

JUZGADOS

  • Astorga: Plaza de los Marqueses de Astorga, 5. Telf.: 987 615 063 – 987 615 219
  • La Bañeza: Paseo General Benavides, 27. Telf.: 987 640 464 – 987 644 403
  • Cistierna: c/ Doctor Rivas, 2. Telf.: 987 700 273
  • León: Paseo Ingeniero Sáenz de Miera, 6. Telf.: 987 895 130
  • Ponferrada: avda. Huertas del Sacramento, s/n. Telfs.: 987 451 261
  • Sahagún: c/ Alhóndiga, 25. Telf.: 987 780 002
  • Villablino: Plaza de la Constitución, s/n. Telf.: 987 470 056

OFICINAS DE ATENCIÓN A VÍCTIMAS

  • León: Edificio de los Juzgados. Paseo Ingeniero Sáenz de Miera, 6. Telf.: 987 895 175
  • Ponferrada: Edificio de los Juzgados. Huertas del Sacramento, 14. Telf: 987 451 249

CENTROS DE INFORMACIÓN DE LA MUJER

  • León: Avda. Padre Isla, 57. Telf.: 987 276 970
  • Ponferrada: c/ Esteban de la Puente (Edificio Mirador). Telf.: 987 428 462
  • San Andrés del Rabanedo: c/ Victoriano Crémer, 1-5 (Casa de Cultura de Pinilla). Telf: 987 221 504
  • Villaquilambre: c/ San Miguel 7 1ª planta (Casa de Cultura) Navatejera. Telf: 987 287 785

PÁGINAS WEB

BIBLIOGRAFÍA

GENERAL

  • LA VÍCTIMA: ENTRE LA JUSTICIA Y LA DELINCUENCIA. Miguel Angel Soria Verde. Edit. PPU 1993
  • VIOLENCIA CONTRA LA MUJER. Varios autores. Edit. Ministerio del Interior. Instituto de la Mujer 1991
  • LA VIOLACIÓN: HABLAN LAS MUJERES. Jane Dowdeswell. Edit. Grijalbo 1987
  • EL ACOSO SEXUAL EN LA VIDA COTIDIANA. Sue Wise. Edic. Paidós 1992
  • ESTUDIOS SOBRE LAS AGRESIONES SEXUALES. Soledad Galiana y otras. Servicio de Publicaciones del Decanato de Madrid 1996
  • LA LIBERTAD SEXUAL VIOLADA. LAS AGRESIONES SEXUALES, SUS VÍCTIMAS Y SU ENTORNO. Encarna Roig. Comunidad de Madrid 1994
  • SEXUALIDAD Y SALUD. LA TRANSMISIÓN SEXUAL DEL VIH Y LAS AGRESIONES SEXUALES. María Lameiras. Edic. Tórculo 1997
  • VIOLENCIA SEXUAL (MONOGRÁFICO DE LA REVISTA PODER Y LIBERTAD). Varias autoras. Vindicación Feminista 1993
  • AGRESIONES SEXUALES (Folleto informativo). ADAVAS – Asociación de Ayuda a Víctimas de Agresiones Sexuales. 2000
  • LA DIGNIDAD QUEBRADA. Las raíces del acoso sexual en el trabajo. Begoña Pernas y otras. Edit. Los Libros de la Catarata 2000

ASPECTOS FORENSES

  • AGRESIÓN A LA MUJER – MALTRATO, VIOLACIÓN Y ACOSO. Miguel Lorente Acosta. Edit. Comares 1998
  • MANUAL DE ASISTENCIA INTEGRAL A LAS MUJERES VÍCTIMAS DE AGRESIÓN SEXUAL: FORMULARIO Y GUÍA DE EXPLORACIÓN Y TOMA DE MUESTRAS. José Antonio Cobo Plana. Edit. Masson 1998
  • MEDICINA LEGAL Y TOXICOLOGÍA. Juan Antonio Gisbert Calabuig. Edit. Salvat 1998
  • EL ADN Y LA IDENTIFICACIÓN EN LA INVESTIGACIÓN CRIMINAL Y EN LA PATERNIDAD BIOLÓGICA. Miguel Lorente Acosta. Edit. Comares 1995

ASPECTOS PSICOLÓGICOS

  • EL AGRESOR SEXUAL Y LA VÍCTIMA. Miguel Ángel Soria Verde. Edit. Boixareu 1994
  • INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA EN VÍCTIMAS DE VIOLACIÓN. Salvador Alario Bataller. Edit. Promolibro 1993
  • TERAPIA DEL ABUSO SEXUAL. M. Durrant. Edit. Gedisa 1993
  • EL CORAJE DE SANAR (Guía para mujeres supervivientes de abusos sexuales). Ellen Bass. Edit. Urano 1995
  • DESPUÉS DEL INCESTO. W. Bezemer. Edit. Horas y Horas 1994
  • SEXO AMOR Y VIOLENCIA. ESTRATEGIAS DE TRANSFORMACIÓN. Cloe Madanes. Edit. Paidos 1993
  • METODOS PSICOLÓGICOS EN LA INVESTIGACIÓN Y PRUEBAS CRIMINALES. David Raskin. Edit. Desclée de Brouwer 1994

MENORES

  • ABUSOS SEXUALES A MENORES. Lo que recuerdan de mayores. Félix López Sánchez. Edit. Ministerio de Asuntos Sociales. 1994
  • A PLENA LUZ. ABUSOS SEXUALES EN LA INFANCIA. Ouainé Bain. Edit. Lóguez 1996
  • ABUSO SEXUAL EN LAS MEJORES FAMILIAS. Irene V. Intebi. Edic. Granica 1998
  • AGRESIÓN SEXUAL – EVOLUCIÓN Y TRATAMIENTO EN MENORES. Blanca Vázquez. Edit. Siglo XXI 1995
  • PREVENCIÓN DE LOS ABUSOS SEXUALES DE MENORES Y EDUCACIÓN SEXUAL. Félix López. Edit Amarú 1995
  • PREVENCIÓN DE ABUSOS SEXUALES A MENORES. Amaya del Campo. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales 1998
  • MALOS TRATOS Y ABUSO SEXUAL INFANTIL. José Cantón. Edit. Siglo XXI 1996
  • QUÉ HACEMOS MAL CON NUESTROS HIJOS. EL DRAMA DEL MENOR EN ESPAÑA. Pepe Rodríguez. Edic. B 1993
  • VIOLENCIA CONTRA NIÑOS. José Sanmartín. Edit. Ariel 1999
  • ABUSO SEXUAL EN LA INFANCIA: VÍCTIMAS Y AGRESORES. UN ENFOQUE CLÍNICO. Enrique Echeburúa, Cristina Guerricaechevarría. Edit. Ariel 2000

Para niñ@s

  • DIGO SÍ, DIGO NO. Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas de Madrid 1997
  • NI UN BESITO A LA FUERZA. Marion Mebes. Edit. Maite Canal 1994
  • EL SECRETO DE ANA. Meritxell Margarit. Edit. PAU 1998

LAS AGRESIONES A TRAVES DE LA HISTORIA

  • CONTRA NUESTRA VOLUNTAD. Susan Brownmiller. Edit. Planeta 1981
  • LA CIUDAD DE LAS PASIONES TERRIBLES – NARRACIONES SOBRE EL PELIGRO SEXUAL EN EL LONDRES VICTORIANO. Judith Walkowitz. Edit. Cátedra 1995
  • EL INSTINTO DIABÓLICO. AGRESIONES SEXUALES EN LA CASTILLA MEDIEVAL. Ricardo Córdoba de la Llave. Edit. Universidad de Córdoba 1994
  • HISTORIA DE LA VIOLACIÓN. Siglos XVI-XX. Georges Vigarello. Edit. Cátedra 1999
  • INJURIAS Y MUJERES EN CASTILLA Y LEON DURANTE LOS SIGLOS XIII Y XIV. Marta Madero. Universidad de Valladolid 1992
  • LA MUJER ROMANA. Eva Cantarella. Universidad de Santiago de Compostela 1991

CAUSAS DE LAS AGRESIONES

  • LAS SEMILLAS DE LA VIOLENCIA. Luis Rojas Marcos. Edit. Espasa Calpe 1995
  • LA VIOLACIÓN. Marie Odile Fargier. Edit. Noguer 1977
  • CHICOS SON, HOMBRES SERÁN – CÓMO ROMPER LOS LAZOS ENTRE MASCULINIDAD Y VIOLENCIA. Myriam Miezdan. Edit. Horas y Horas 1995
  • VIOLENCIA MASCULINA. Cloe Madames. Edit. Juan Granica 1997
  • EL SEXO DE LA VIOLENCIA. Varios/as autores/as. Edit. Icaria-Antrazyt 1998
  • LA VIOLENCIA Y SUS CLAVES. José Sanmartín. Edit. Ariel 2000
  • ESTUDIO SOCIOLÓGICO SOBRE LOS RECLUSOS POR DELITOS CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL. Encarna Roig. Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas de Madrid. Comunidad de Madrid 1999

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